Las mujeres a la minería

Jose Luis Barroilhet es consultor de Spencer Stuart. Responsable de las prácticas de RRHH y Life Sciences.

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La baja participación de las mujeres y en otros casos la segregación y marginación del sexo femenino en la minería es una realidad que ya no tiene cabida en los tiempos de hoy.

Se trata de un tema que ha sido largamente debatido y puesto en agenda, pero que a estas alturas ya dejó de ser un tema político y cultural y pasó a ser un asunto de subsistencia, que se hace aún más imperioso a medida que nuestra economía se acerca a cifras de pleno empleo. Desde los atributos duros como la disponibilidad de personas o los índices de frecuencia de accidentes, hasta en los atributos de clima organizacional y cultura, las mujeres tienen mucho que aportar en su empresa.

Lo más evidente al incorporar a las mujeres es que la fuerza laboral y la disponibilidad de talento se duplican. Sí, es verdad que no necesariamente está la experiencia, pero sí encontrará la actitud, el potencial y las competencias para que en el corto plazo cuente con el talento que necesita. La responsabilidad, el seguimiento de los procesos, la rigurosidad, la adherencia a las normas y la puntualidad son algunos atributos donde las mujeres se destacan. Asimismo, generalmente son más leales y estables en sus lugares de trabajo, impactando positivamente en los índices de rotación.

Por otra parte, la capacidad que tienen las mujeres de valorar los procesos, más allá de los resultados finales, es muy valiosa en la formación y difusión de la cultura corporativa. Los valores y misión de la compañía se afianzan más efectivamente entre sus miembros cuando nos encontramos con mujeres en distintos puntos de la malla organizacional.

En el lado más blando, el clima organizacional se ve muy beneficiado con un mejor balance femenino-masculino. Se logran entornos más equilibrados, donde existen distintos modos de abordar y solucionar los problemas, conviven distintas miradas y se forjan ambientes más acogedores y más humanos. Y esto es mucho más relevante de lo que parece, porque no se puede pensar en atraer talentos hoy en día, si no se tiene un clima organizacional de primera. Además, el desarrollo de las personas solo se logra en entornos diversos, donde los individuos tienen acceso a modelos, liderazgos y estilos de trabajo distintos; ambientes donde se sienten valorados y al mismo tiempo desafiados y exigidos.

En Chile tenemos un 8% de participación femenina en la industria minera, y en países como Australia, donde la productividad de la fuerza laboral es bastante mayor, esta llega al 25%. Si a los beneficios anteriormente mencionados les sumamos la necesidad de bajar costos y de verse bien frente a sus accionistas, la sugerencia es clara: usted debe contratar a más mujeres y debe hacerlo ya.

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