Litio: ¿Cuándo podremos googlear su precio?

Christian Moscoso Wallace

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No, no me refiero aquí a Lithium, aquella creación de Nirvana –esa inolvidable banda de grunge– que apareciera en el exitoso álbum Nevermind y que fue lanzada como tercer single en 1992, con esa portada del bebé nadador. Ese precio podemos encontrarlo inmediatamente en Internet y el vinilo correspondiente lo compré en París el mismo día de su lanzamiento. Me refiero al metal del mismo nombre.

Sin embargo, la letra de dicha canción me recuerda el uso de litio como componente de medicamentos utilizados en terapias de estabilización de ánimo en pacientes con trastorno bipolar; en que el afectado suele oscilar entre la alegría y la tristeza de manera muy marcada.

En los últimos meses pareciera que los interesados en el tema hubiéramos sufrido una suerte de contagio leve de dicho trastorno. Una saludable explosión de expectativas acerca del futuro del litio podría haber derivado hacia un desborde de reacciones y posteriormente a una posible pérdida de interés en el seguimiento y el debate público, demasiado ausente y muy evitado por la “ingeniería política” criolla.

Era el año 2003 cuando, junto a Arlene Ebensperger, Philip Maxwell y Pedro Pavlovic estábamos desarrollando el primer estudio sobre el litio para nuestro Ministerio de Minería, súbitamente se presenta Mauricio Mora en mi oficina, lleno de entusiasmo acerca del Salar de Atacama como recurso natural y del litio como oportunidad de desarrollo económico, solicitándome participar en ese proyecto como ayudante de investigación. Muchos otros jóvenes han participado posteriormente de dicho entusiasmo, permitiéndonos afinar nuestros diagnósticos, profundizar nuestro conocimiento de la industria y sus actores y desarrollar un enfoque de gobernabilidad económica de los mercados de metales, que hoy se torna relevante; particularmente en las señales que permiten que el precio refleje la escasez o abundancia del bien en el largo plazo.

En enero pasado, el Comité de Competitividad de Mercados de la OCDE me contactó a propósito del foro sobre competitividad en mercados de metales, que se realizó en París en febrero, a pedido de las delegaciones de varios países miembros. Especial preocupación despertaban aquellos metales considerados “tecnológicos” o “estratégicos” y que son transados a través de transacciones privadas, como el litio.

Como los desarrollos tecnológicos pueden afectar la capacidad competitiva de un material y modificar el número y tamaño de sus mercados finales, cualquier crecimiento importante de la demanda –en un mercado de baja elasticidad de precio y firmas con estrategias orientadas a fortalecer su ya alto poder de mercado, que les permite obtener rentas económicas muy importantes a lo largo de toda la cadena de valor– hace esperable una reacción desde el lado de la demanda, ya sea por la vía tecnológica y/o por la de impulsar la competitividad en un mercado que desde siempre ha estado lejos de ser competitivo y transparente. Es ese potencial de sustitución en productos y competitividad vía procesos, el que se perfila como una amenaza clara al potencial de bienestar para la sociedad chilena que nuestros depósitos de litio pueden aportar.

“I”m so happy “cause today I found my friends
They”re in my head…!”
Nirvana

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