Litio: un mineral en busca de definiciones

Juan Villarzú Rohde es CEO y presidente de Aegean Metals Group; director en Seafield Resources y miembro del Consejo Consultivo de INSERTransfield Services.

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Se sabe que Codelco está negociando con una lista corta de empresas un contrato, en virtud del cual la que le ofrezca mejores condiciones quedará habilitada para explotar comercialmente las salmueras del Salar de Maricunga, cubiertas con propiedad minera de Codelco.

Codelco y Corfo tienen derecho a explotar y producir litio en salares en donde constituyeron propiedad minera a base de las normas del Código de Minería de 1932, que no imponía mayores restricciones al desarrollo y explotación del litio. En 1982 se dictó un nuevo código que, entre otros muchos cambios, recogió la modificación de la Constitución de la República que declaró el litio y los hidrocarburos materiales no concesibles. Soquimich y Chemetall, sucesora de la Sociedad Chilena del Litio, que son los dos únicos productores de litio en el país, lo explotan en virtud de contratos de largo plazo negociados con Corfo.

Buena parte de los parlamentarios y de la opinión pública defienden el control estatal del desarrollo del litio y han manifestado que cualquier modificación que se quiera hacer en esta materia debe ser fruto de un cambio legal, discutido y aprobado por el Congreso. Así quedó de manifiesto con ocasión del intento del Gobierno de licitar el derecho a explotar hasta 100.000 toneladas de litio metálico o su equivalente de 530.000 toneladas de carbonato de litio. Como se sabe, la licitación fracasó, lo que trajo consigo un alto costo político para el Gobierno y de imagen para el país. En realidad, el llamado CEOL (Contrato Especial de Operación del Litio) se parecía más a una concesión que a un contrato de operación.

Después de esa mala experiencia parecía claro que no habría nuevas iniciativas en materia de litio mientras no se lograra un acuerdo político, en virtud de cual se pudieran definir reglas del juego claras y ampliamente aceptadas para regular el desarrollo de esta industria.

Las reservas y recursos medidos del mundo se estiman en alrededor de 40 millones de toneladas de litio metálico contenido, a las que Chile aporta casi un 20%; en 1976 aportaba un 40%. En todo caso, al ritmo de producción actual, los recursos probados de litio de que dispone Chile alcanzarían para más de 700 años de producción de carbonato de litio equivalente.

Las cifras son elocuentes: el litio no es un metal escaso y tanto la oferta como la demanda mundiales están creciendo a buen ritmo y la entrada de nuevos actores amenaza la posición cuasi monopólica de que gozan los principales productores actuales. Chile es un productor de bajos costos y debiera aprovechar esa condición para aumentar su producción lo más rápido posible. De allí la importancia de definir a la brevedad un conjunto de reglas del juego que, respetando la propiedad estatal del recurso, alienten la inversión privada a desarrollarlo y explotarlo.

En este contexto, no parece prudente que Codelco, la principal empresa del Estado y del país, negocie con terceros una determinada modalidad de operación que, en los hechos, pudiere restringir o condicionar la voluntad del Congreso y la ciudadanía.

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