[LA + LEÍDA EL MARTES] “Nuestro desafío es acercar estos productos a la mesa de los chilenos”

Camanchaca fortalece su estrategia local con salas de venta, innovación en formatos y certificaciones que buscan responder a un consumidor cada vez más informado.

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Chile es reconocido mundialmente por la calidad de sus productos del mar, pero el consumo interno sigue siendo bajo en comparación con otros países costeros. Esta paradoja ha llevado a diversas empresas del sector a replantear sus estrategias, con el fin de fomentar una cultura alimentaria que valore más las proteínas marinas. En este contexto, Camanchaca ha decidido fortalecer su presencia en el mercado local, no solo a través de la exportación, sino también mediante iniciativas que buscan acercar directamente sus productos a las familias chilenas.

La compañía fue pionera en abrir salas de venta en 2013, en el marco de su programa de relacionamiento Camanchaca Amiga, con el objetivo de generar vínculos más estrechos con las comunidades y facilitar el acceso a proteínas marinas a precios convenientes. Esta experiencia inicial marcó un hito que luego se consolidó con nuevas acciones, entre ellas la instalación de innovadoras jurelmáticas y la creación de la marca Único Camanchaca.

El interés por fomentar el consumo de pescados y mariscos entre los chilenos ha sido constante en la estrategia de la compañía, que busca aportar al aumento del consumo per cápita a nivel nacional. Una de las iniciativas más destacadas en esa línea es el desarrollo de una página web con más de 100 recetas de jurel, donde se enseña a incorporar este recurso local, nutritivo y sustentable en la cocina cotidiana, democratizando su acceso y resaltando su versatilidad.

En conversación con Revista AQUA, el gerente comercial de la División Pesca, Jorge Bernales, profundiza en los avances de esta estrategia, analiza la evolución del consumidor chileno en los últimos años y explica cómo la compañía integra atributos como certificaciones internacionales, bienestar animal y baja huella de carbono para responder a las nuevas demandas del mercado.

¿Qué porcentaje de lo producido por la Compañía está destinado para el mercado chileno?

Aproximadamente el 40% de la producción de conservas de pescado se vende en el mercado nacional, mientras que el resto se exporta. Además, lanzamos la marca “UNICO Camanchaca” para fortalecer nuestra presencia en el mercado local, ofreciendo productos como jurel en conserva y esperamos expandirnos con salmón y mejillones también.

A esto se suma nuestra estrategia para democratizar el acceso, instalando puntos de venta en comunas con alta densidad poblacional y generando experiencias cercanas como degustaciones, donaciones y activaciones en ferias costumbristas, eventos deportivos y cocinas en vivo que nos permiten educar sobre la versatilidad y beneficios de nuestros productos en la vida cotidiana.

¿Qué cambios han observado en el consumo doméstico en los últimos cinco años?

Pese a la extensa costa y fuerte tradición pesquera de Chile, el consumo de proteínas marinas sigue siendo relativamente bajo, lo que representa una paradoja. No obstante, en los últimos cinco años hemos visto una evolución positiva, ya que las personas muestran mayor interés por una alimentación saludable, con más conciencia sobre el origen y el impacto de lo que consumen.

Este cambio de mentalidad abre una gran oportunidad para impulsar el consumo interno de productos del mar. Para lograrlo, es clave una acción colaborativa entre todos los actores del ecosistema, desde productores como Camanchaca, hasta supermercados, restaurantes y autoridades. Nuestro desafío es acercar estos productos a la mesa de los chilenos, destacando su valor nutricional, sostenibilidad y versatilidad en la cocina diaria.

¿Qué valoración tienen los consumidores chilenos por las certificaciones (ASC, BAP) o atributos como bienestar animal y huella de carbono?

Hoy vemos un cambio de paradigma en los consumidores, tanto a nivel global como en Chile. Cada vez más personas valoran atributos como la sostenibilidad, el bienestar animal, la trazabilidad y la baja huella de carbono. Las certificaciones como MSC (para jurel) y ASC y BAP (para cultivos), se han transformado en señales de confianza y compromiso, no solo para mercados internacionales, sino también para un consumidor nacional más informado y exigente.

Este interés responde, en parte, a un entorno donde los desafíos globales, como el cambio climático, la descarbonización y la seguridad alimentaria, son parte de la conversación pública. En ese contexto, sectores como el acuícola y el pesquero enfrentan un mayor escrutinio y presión para demostrar buenas prácticas. Contar con certificaciones no solo respalda nuestra gestión, sino que también nos permite educar al consumidor y contribuir a los objetivos de desarrollo sostenible que el país ha asumido.

¿Desde cuándo operan tiendas propias y qué motivó la decisión de abrir ese canal directo al consumidor?

Hace más de una década tomamos la decisión de abrir salas de venta en las localidades donde operamos, como parte de nuestro compromiso con el desarrollo de los territorios y de acercar a las comunidades nuestros productos de alto valor nutricional a precios accesibles, fomentando así el consumo de proteínas marinas, promoviendo una alimentación saludable y fortaleciendo nuestra presencia en el mercado local.

¿Dónde están emplazadas las tiendas actuales y qué elementos definieron la elección de las ubicaciones?

Actualmente, contamos con cuatro puntos de venta ubicados junto a nuestras plantas en Coronel y Tomé (región del Biobío), y en Rauco, comuna de Chonchi (Chiloé, región de Los Lagos). Además, en línea con nuestra misión de “alimentar al mundo desde el mar”, llegamos también a La Florida, en Santiago, priorizando un sector con menor acceso, dado que la demanda del sector oriente ya estaba cubierta.

Además, hemos ido incorporando ideas innovadoras como la instalación de jurelmáticas, que partieron el 2022, que pone “al paso” conservas de jurel Único, producto marino, nutritivo, sustentable, 100% chileno y a buen precio; iniciativa que ha sido muy valorada por los habitantes de las diferentes comunas donde está instalada: Coronel, Talcahuano, Tomé, Concepción, Valparaíso e Iquique.

¿Qué metas persiguen con las tiendas? ¿posicionamiento de marca, mayor margen, testing de productos, educación del consumidor u otros?

Nuestras salas de venta tienen un propósito integral al ser puntos de contacto directo donde podemos compartir nuestro propósito, recibir retroalimentación, testear nuevos productos y adaptar nuestra oferta a las preferencias reales del público.

Por un lado, fortalecen los lazos con las comunidades cercanas a nuestras operaciones, facilitando el acceso a proteínas marinas de alto valor nutricional, procesadas bajo estándares de sostenibilidad y con certificaciones que avalan su calidad, inocuidad y trazabilidad, a un muy buen precio.

Además, nos permiten educar a consumidores, tanto intermedios como finales, sobre los atributos de nuestros productos y sobre la importancia de una alimentación saludable y responsable con el entorno. En estos espacios promovemos buenas prácticas de consumo y preparamos el camino hacia una relación más consciente entre productor y consumidor.

¿Qué líneas de valor agregado ofrecen (ahumados, listos para consumir, subproductos, merchandising)?

En nuestros cuatro puntos de venta, los consumidores pueden acceder a una variada oferta de productos del mar en distintos formatos. Esta producción, además de cumplir con altos estándares de calidad, genera un impacto positivo en la empleabilidad local y en el desarrollo de las comunidades donde operamos.

Entre las principales líneas de valor agregado se encuentran los productos de salmón, que ofrecemos en formatos frescos y congelados, ya sea porcionado, entero, o con o sin piel. También están disponibles los mejillones, que se presentan congelados, con o sin concha, e incluso listos para consumir gracias a preparaciones saborizadas con salsas como ajo-mantequilla, tomate-ajo y vino blanco. En el caso del jurel, contamos con conservas al natural, sin sal o con salsa de tomate, todas bajo nuestra marca Único Chileno, reconocida por su alta proporción de carne y su origen local en las costas del Biobío.

Además, según disponibilidad, se ofrecen otros productos como atunes, caballa, langostinos, camarones y ostiones, lo que amplía la variedad de proteínas marinas disponibles para las familias. Esta oferta no solo responde a la demanda por alimentos de alto valor nutricional, sino que también fortalece nuestro compromiso por acercar productos saludables, accesibles y sostenibles a las comunidades.

Fotografía: Camanchaca

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