En el marco de un sólido crecimiento de la economÃa chilena, se reconoce como deficitaria la baja inversión en innovación tecnológica. Los resultados muestran que el gasto en I+D alcanza sólo el 0,45% del PIB, en circunstancias que en los paÃses de la OECD estas cifras alcanzan el 2% en promedio. Peor aún, la inversión en Chile proviene muy mayoritariamente de fondos públicos, por lo que es imprescindible aumentar las inversiones de las empresas y las instituciones financieras en la innovación y el emprendimiento, única forma de incrementar la productividad y el crecimiento económico en una perspectiva de largo plazo.
Es por esto que es necesario destacar las buenas noticias para la innovación y el emprendimiento en Chile de los últimos meses. En primer lugar, cabe destacar el cambio en el Reglamento de la Ley de Incentivo Tributario para las actividades de I+D de las empresas. Esta modificación supera las deficiencias de los burocráticos mecanismos inicialmente implementados al promulgar la ley, que ha impedido el uso de esta herramienta para promover la innovación en las empresas. A partir de este 6 de septiembre, las empresas pueden descontar de impuestos hasta el 50% de las inversiones que realicen, incorporando conocimientos propios o de terceros para innovar o crear nuevos negocios. Aún cuando el incentivo tiene un tope de US$1 millón al año por contribuyente, este instrumento impactará el mercado de la innovación en Chile y es de esperar que este esfuerzo del Estado permita incrementar fuertemente la inversión privada en I+D. Es una extraordinaria oportunidad para los investigadores, empresas tecnológicas y de servicios de ingenierÃa para desarrollar negocios innovadores junto a empresas basadas en tecnologÃas de avanzada.
En paralelo, son importantes los esfuerzos que realiza Corfo por incorporar instrumentos para el desarrollo del emprendimiento mediante fondos de riesgo a incubadoras de negocios en universidades y centros de innovación, junto con promover la industria del capital de riesgo para facilitar la llegada al mercado de las innovaciones tecnológicas y el emprendimiento empresarial. Hoy en Chile es posible acceder a un financiamiento de US$100.000 para financiar las etapas preliminares de un proyecto de emprendimiento, además de los US$40.000 que financia el programa Start-up Chile, que financia la venida de innovadores del mundo para que busquen oportunidades en el paÃs.
Como comparación eso sÃ, cabe señalar el caso del Estado de Massachusetts. Su programa MassChallengue provee fondos públicos de US$1 millón mediante concursos como los de Corfo para el desarrollo de emprendimientos, además de proveer acceso a infraestructura, documentación, tutorÃas y otros servicios. La economÃa del Estado de Massachusetts es la que más crece en la costa Este de Estados Unidos, impulsada por los negocios en tecnologÃas avanzadas.
Las polÃticas e incentivos económicos de gobierno para el fomento de la innovación en la economÃa son cruciales. No basta con conocimientos, hay que disponer simultáneamente de una capacidad en ingenierÃa y gestión de los negocios asociados. Fortalecer la innovación en Chile no sólo se logra con discursos, sino que con una inversión “audaz y agresivaâ€, la cual proviene inicialmente del Estado y de privados. Si realmente queremos insertar al paÃs en el mundo de los negocios basados en los conocimientos, en igualdad de condiciones y en forma permanente, debemos fortalecer nuestra capacidad de industrializar los desarrollos, además de las capacidades cientÃficas y tecnológicas.
No existe otro camino.
Ricardo Badilla es ingeniero civil quÃmico de la Universidad de Chile, máster en ciencias aplicadas de la Universidad de Toronto y doctor (PhD) en ingenierÃa quÃmica del Imperial College de Inglaterra. Actualmente es gerente general de BioSigma.