Patricio Walker: “Se espera que la SMA intervenga en un sector en el cual no ha tenido mayor protagonismo”

El socio senior de Ecos Chile analiza el alcance del plan 2025-2027, que prioriza la fiscalización preventiva, la gestión productiva y la coordinación interinstitucional.

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La industria mitilicultora en Chile, con el chorito como principal exponente, se ha consolidado como un motor económico y social en la región de Los Lagos. Sin embargo, su creciente relevancia también ha traído consigo mayores exigencias en materia de sostenibilidad y control ambiental. En este marco, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) dio a conocer recientemente su primera Estrategia de Cumplimiento Ambiental específica para el sector, marcando un hito en la relación entre la institucionalidad pública y un rubro clave para el sur austral.

El nuevo plan, que se aplicará entre 2025 y 2027, busca reforzar la fiscalización preventiva y la gestión productiva mediante herramientas tecnológicas, coordinación interinstitucional y un enfoque de mayor transparencia. Para conocer en detalle sus implicancias, Revista AQUA conversó con Patricio Walker, socio senior de Ecos Chile, quien analiza los desafíos y oportunidades que abre esta estrategia para el futuro de la mitilicultura nacional.

¿Qué significa en términos prácticos que la SMA lance una estrategia de este tipo para el sector mitílidos?

De acuerdo con el objetivo de la propia estrategia, lo que busca la SMA es “fortalecer el cumplimiento ambiental del sector mitilicultor mediante un monitoreo y fiscalización preventiva y eficaz, junto a una respuesta oportuna ante incumplimientos”.

En la práctica, esto se traduce en que la SMA destinará mayores recursos y priorizará la fiscalización preventiva del sector mitilicultor, por lo que se espera un aumento considerable de las actividades de fiscalización, con el consecuente riesgo de sanción en aquellos procesos en que se detecten desviaciones a los instrumentos que son competencia de la SMA (principalmente resoluciones de calificación ambiental y normas de emisión).

A modo de referencia, al implementar una estrategia de este tipo en el sector acuícola, las fiscalizaciones aumentaron desde 100 a más de 1.000 por año, llegando finalmente a una cobertura prácticamente completa del sector, y los procedimientos sancionatorios se triplicaron, alcanzando multas históricas en algunos casos.

Desde otro punto de vista, la implementación de dicha estrategia también implicó una mejora sostenida de los estándares de cumplimiento ambiental, en la medida en que los actores fueron aunando criterios y adaptándose a los nuevos estándares de fiscalización.

¿Qué es lo principal que contiene esta estrategia?

La Estrategia de Cumplimiento Ambiental se presenta en un documento bastante sintético que contiene los elementos centrales que la definen. En un inicio se provee una descripción del marco normativo, de los principales impactos ambientales asociados a la miticultura y de los desafíos relacionados con el cumplimiento ambiental dado el contexto nacional de desarrollo de esta actividad.

En lo medular, se identifican cuatro pilares centrales, a partir de los cuales se describen los objetivos y luego las actividades y productos planificados, estructurados en etapas que permitan avanzar hacia el cumplimiento de los objetivos, todo en el horizonte 2025-2027.

Se destaca el hecho de que hay una prioridad clara establecida en la estrategia: abordar las materias relacionadas con la producción y la elusión al SEIA, ambos temas relacionados con el nivel de producción. Para abordar este aspecto resulta central la gestión de la información, para lo cual la SMA llevará a cabo un trabajo colaborativo con el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura y la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, con quienes firmó un convenio de cooperación para formalizar el intercambio de información y la coordinación de acciones.

De acuerdo con la estrategia, una vez que la SMA tenga acceso a la información, generará una base única de datos que permitirá implementar un monitoreo y fiscalización por medio de herramientas tecnológicas y procesos automatizados, que permitan detectar de forma masiva posibles desviaciones y generar reportes, cartas de advertencia e informes de fiscalización ambiental (IFA).

Para apoyar la etapa sancionatoria, la SMA desarrollará un modelo de ponderación, de acuerdo con criterios tales como riesgo ambiental y comportamiento del regulado, que permitirá determinar la respuesta institucional en etapa correctiva o sancionatoria. Dicha respuesta puede ir desde una amonestación por escrito hasta multas y eventualmente la clausura o revocación de la RCA.

En síntesis, lo que busca la SMA es implementar herramientas de seguimiento y fiscalización que permitan aumentar la cobertura y la oportunidad en la fiscalización y sanción, graduando la respuesta institucional según el caso, todo con el fin de incentivar el cumplimiento efectivo de la normativa ambiental.

Dado que este sector concentra un número importante de RCA, ¿qué cambios pueden esperar los titulares en los procesos de fiscalización y sanción ambiental?

En lo que se refiere a RCAs, que son el instrumento que regula la producción, nos encontramos con que a la fecha solo existe registro de 18 fiscalizaciones en la región de Los Lagos, lo que representa menos del 0,1% del total de fiscalizaciones a nivel nacional, y una cobertura cercana al 2% a nivel regional para este tipo de UF.

En lo que se refiere a sanciones, solo existe un único registro donde se formuló un cargo relacionado con norma de emisión (DS 90), el cual fue finalmente absuelto, quedando sin sanción.

Atendido lo anterior, resulta evidente que existe una gran brecha entre el importante número de UF y la respuesta histórica que ha tenido la SMA en términos de fiscalización y sanción. Frente a este escenario, lo que puede esperarse es que aumente considerablemente el nivel de fiscalización y se generen procedimientos de sanción que hasta ahora no se han visto. En el fondo, se espera que la SMA intervenga en un sector en el cual no ha tenido mayor protagonismo, lo que podrá cambiar fuertemente la dinámica de cumplimiento ambiental que ha existido hasta el momento.

¿Cuáles son los plazos de implementación de la estrategia?

La implementación de la Estrategia abarcará un periodo de tres años (2025-2027), y sus resultados se publicarán al tercer año de implementación.

A nuestro modo de ver, la estrategia es bastante robusta, pero ambiciosa, ya que involucra tareas que requieren de un esfuerzo considerable en distintas dimensiones (estudios, coordinación interinstitucional, construcción de bases de datos consolidadas, implementación de herramientas tecnológicas, entre otros), por lo que el plazo debería entenderse como el necesario para ir implementando las distintas etapas de la estrategia, más que un período donde se desplegará de forma permanente en su totalidad.

¿Qué hito marca esta publicación?

Esta Estrategia de Fiscalización es la primera que publica la SMA para el conocimiento de los regulados y de cualquier interesado, siendo un avance importante en acceso a la información y transparencia desde un órgano fiscalizador.

Esto, además de novedoso, entrega una señal muy poderosa hacia el gremio objetivo en la línea de la promoción del cumplimiento ambiental, ya que permitirá diseñar desde ya las estrategias de cumplimiento requeridas para alinearse con las directrices de la SMA y evitar así, o al menos mitigar las consecuencias, de eventuales procesos de sanción que podrían surgir. Por el contrario, quienes tengan incumplimientos y no adopten los lineamientos que entrega la SMA quedarán más expuestos a este tipo de procedimientos y sus consecuencias operacionales, económicas y reputacionales.

¿En qué áreas clave —como monitoreo ambiental o gestión de residuos— deberían prepararse mejor las empresas del rubro para cumplir con esta estrategia?

Si bien la SMA identifica cuatro aspectos donde están los principales riesgos de desviaciones a la regulación ambiental que busca abordar, es clara en señalar que la prioridad está actualmente en abordar la sobreproducción y la elusión al SEIA, ambos temas relacionados con el nivel de producción. Por lo mismo, el aspecto clave a abordar en el corto plazo es el control productivo y el manejo de la información relacionada.

Los otros aspectos se relacionan con el manejo de residuos y el posicionamiento de estructuras, los cuales también se recomienda reforzar.

Desde su perspectiva, ¿cómo contribuirá esta iniciativa a dar mayor sustentabilidad y confianza a la industria mitilicultora en la región de Los Lagos?

Es importante tener presente que esta estrategia no generará estándares ambientales distintos, ya que la industria se regula por RCAs y normas de emisión que seguirán estando vigentes. Lo que se refuerza es la fiscalización (y eventual sanción), de tal manera de mejorar el cumplimiento de los estándares vigentes.

En esta línea, la estrategia contribuirá a mejorar los estándares ambientales en la práctica, de la mano del cumplimiento de las exigencias aplicables.

Por otra parte, generará un incentivo claro para quienes cumplan la normativa, puesto que aumentará la cobertura e intensidad de la fiscalización, volviendo mucho más probable la detección de aquellos que estén en infracción, con las consecuencias que ello implica para sus operaciones.

Fotografía: Ecos Chile

 

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