(El Mercurio) Hace una semana, el Primer Ministro chino, Li Keqiang, aseguraba en un discurso que la economÃa del paÃs asiático “especialmente en el tercer trimestre” se veÃa “mejor de lo esperado”, y asà sucedió. Hoy (madrugada en Chile), la Oficina Nacional de EstadÃsticas de ese paÃs informó que la economÃa del gigante asiático creció 6,7% durante el tercer trimestre del año en comparación con el mismo perÃodo del año anterior, y 1,8% respecto del trimestre abril-junio.
Si bien estas cifras son un signo de una estabilización de la segunda economÃa mundial, aún se mantienen por debajo de los pronósticos entregados por las autoridades de Beijing en marzo pasado en el marco de la Asamblea Popular Nacional, que apuntan a una expansión para 2016 de entre 6,5% y 7%.
En este contexto, el crecimiento obtenido de China entre julio y septiembre se explica principalmente por la continuidad de las polÃticas de estÃmulo fiscal implementadas por el gobierno chino, que ya en el segundo trimestre contribuyeron a apuntalar el crecimiento del paÃs. Solo en agosto aprobaron inversiones en infraestructura por 196.600 millones de yuanes (US$ 29.400 millones).
Además de las inversiones públicas, el otro factor que ha estado brindando dinamismo a la economÃa china es el sector inmobiliario, auge apoyado con un fuerte crecimiento del crédito. De hecho, según anunció ayer el Banco Popular de China, los bancos de dicho paÃs incrementaron sus préstamos en septiembre hasta los 1,22 billones de yuanes (US$ 181.300 millones), lo que supone un incremento de 28% respecto a agosto, y de 15,5% en comparación con septiembre del año pasado. Sin embargo, esta situación ha sido tildada como “insostenible” por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Si bien los temores de un “aterrizaje duro” se han disipado este año, datos recientes han subrayado los desequilibrios de China, con un crecimiento que depende cada vez más del gasto del gobierno y una creciente deuda en momentos en que la inversión privada ha caÃdo a mÃnimos históricos.
Por ello, la oficina de estadÃsticas mencionó que aún persisten muchos factores de incertidumbre en la economÃa y que los cimientos para un crecimiento sostenido no son sólidos.
En cuanto a las exportaciones, estas se han contraÃdo este año debido a la debilidad de la demanda global, pero Beijing reportó que las ventas minoristas crecieron 10,4% en los tres primeros trimestres del año.
Sobre los resultados de China, el subgerente de Estrategias de Inversión de Banchile Inversiones, Rodrigo Ibáñez, sostiene que pese a que no hay “nada negativo si China sigue creciendo a niveles de 6,7%, lo importante es la composición del número”. Esto, ya que “si es el sector manufacturero el que promueve el crecimiento de China, puede ser por hechos muy puntuales, como, por ejemplo, un impulso en la infraestructura o una polÃtica fiscal, gastos que no necesariamente son repetibles en los próximos trimestres. Refleja que debemos tener algo más de precaución”, considerando que China está optando por una economÃa más de servicios en el futuro.
Esta misma visión la comparte la economista senior del Bci, Francisca Pérez, quien señala que “si es el consumo lo que está marcando el crecimiento de China, y no otros sectores, los mercados deberÃan responder positivamente, ya que significa que es el sector servicio lo que ha estado sosteniendo el crecimiento de la economÃa del paÃs”.
En este mismo sentido, Rodrigo Ibáñez manifiesta que con un Producto Interno Bruto (PIB) creciendo a 6,7% en el tercer trimestre, se podrá concluir que “China está administrando bien este proceso de transformación, con esta nueva realidad de crecimiento más bajo, pero funcionando”.