En un esfuerzo conjunto entre el Ministerio de MinerÃa, Corfo, Fundación Chile y el Programa MinerÃa  Alta Ley, se desarrolló la construcción de la hoja de ruta tecnológica en la que participaron más de 150 expertos vinculados a más de 60 instituciones relacionadas con el sector minero (principalmente compañÃas mineras).
En la ceremonia de presentación del estudio estuvieron Marcos Kulka, gerente general de Fundación Chile; Aurora Williams, ministra de MinerÃa; Eduardo Bitran, vicepresidente ejecutivo de Corfo; JoaquÃn Villarino, presidente ejecutivo del Consejo Minero; Mauro Valdés, presidente del Programa Nacional de MinerÃa y Patricio Meller, presidente de Fundación Chile.
La premisa tras esta Hoja de Ruta Tecnológica radica en que el cobre puede transformar al paÃs en exportador de conocimiento tecnológico avanzado. Para ello es necesario identificar los principales desafÃos del sector para los próximos 20 años, como son el costo de la energÃa, las emisiones de gases de efecto invernadero (donde la industria ha incrementado sus emisiones en un 5,3% anual, según señala el documento), las Resoluciones de Calificación Ambiental, respecto de lo cual “se observa un alto grado de concentración y bajo nivel de rotación de la propiedad minera, que se traduce en una restricción para el ingreso de nuevos actores y el descubrimiento de nuevos yacimientos.
En dicho contexto, una de las propuestas de esta hoja de ruta es la necesidad de avanzar en la revisión del sistema de concesiones chileno. Junto con ello, se plantea la necesidad de fomentar la actividad exploratoria, para lo cual se propone perfeccionar la información geológica precompetitiva pública a través de una base de datos integrada vÃa on line, con actualización permanente, y desarrollar instrumentos de fomento y capital de riesgo para incentivar la exploración en el paÃs.
Otra problemática son los desechos, ya que una “faena minera genera entre 300 y 400 toneladas mensuales de desechos en materiales, entre componentes y equipos”, dice el estudio. Ante lo anterior, se sugiere utilizar “un modelo de economÃa circular, la reutilización de materiales y la re-manufactora de productos, que podrÃa significar para las empresas una disminución del consumo energético de hasta 60%, una reducción de emisiones de CO2 de hasta 70% y una disminución de sus desechos de hasta 75%”.
Núcleos traccionantes
Asimismo, el documento señala la necesidad de priorizar los “núcleos traccionantes” en el desarrollo tecnológico. En este sentido, sugiere centrar la estrategia en relaves; fundiciones y refinerÃas; operaciones y planificación minera; concentración de minerales e hidrometalurgia.
Respecto de los relaves, el estudio sostiene que en Chile cada 36 horas se depositan relaves equivalentes al cerro Santa LucÃa y dentro de 20 años lo haremos en solo 21 horas y en zonas más densamente pobladas. Por tanto, es necesario minimizar el impacto desarrollando tecnologÃas para asegurar la estabilidad de los relaves, minimizar el impacto de las infiltraciones, enfrentar la creciente escasez de superficie, “promover la inclusión de los relaves (pasivos) a un activo, y propiciar la inclusión y aceptación por parte de las comunidades”, se indica en el documento.
En fundición y refinerÃa, se hace ver que es altamente probable que en el futuro se creen nuevas regulaciones para la producción y el transporte del cobre y que por ello Chile debe “fortalecer su posición en el mercado de cátodos (…) China es el principal productor de cobre en fundiciones, con más de 6 millones de toneladas de cobre fino anuales y es el principal paÃs de destino de las exportaciones chilenas de concentrado de cobre. La concentración del negocio de fundiciones otorga al paÃs asiático un gran poder de fijar las tarifas, exponiendo a la industria minera nacional a un escenario de riesgo comercial asociado a oligopsonios”, indica el documento. Y propone que “mejorar la competitividad de las fundiciones chilenas representa un desafÃo paÃs”. Para abordarlo, la hoja de ruta plantea lÃneas de I+D asociadas a dos ámbitos de solución: mejorar la eficiencia de los procesos de fundición y refinerÃa, y disminuir su impacto medioambiental.
Entre otros desafÃos, el estudio plantea el mejoramiento de operaciones y planificación minera, concentración de minerales, hidrometalurgia, capital humano, proveedores e innovación, minerÃa inteligente.