(Diario Financiero) Son uno de los mayores proveedores del insumo clave de una de las tecnologÃas más disruptivas del último tiempo: los autos eléctricos. Los mismos que en el más conservador de los escenarios impulsarán la demanda por baterÃas de iones de litio en los próximos años, consumo que todavÃa está “subestimadaâ€, según especialistas.
Aunque la carrera por desarrollar proyectos de litio está desatada, los bancos de inversión no advierten caÃdas futuras en los precios del carbonato de litio (hoy en torno a US$ 13 mil por tonelada), que es la base de las baterÃas. Mientras, ya hay estimaciones de que en un horizonte de no más de dos décadas, las ventas de autos eléctricos superarán a las de tecnologÃa convencional, indica un reporte de Bloomberg New Energy Finance.
Este escenario tiene a SQM en el radar de inversionistas y fabricantes, llevándola a codearse con actores de la talla de Tesla –con quienes en algún momento se han sentado a negociar- y las grandes tecnológicas.
Aunque son celosos a la hora de hablar de sus clientes, comentan que le proveen a 236 empresas de 44 paÃses, entre los que figuran firmas de tecnologÃa, productores de baterÃas, industria de vidrios especiales, como la alemana Schott, que fabricó los vidrios del gran telescopio ELT, entre otros.
¿Pero cuál es el atractivo del metal que producen? En la compañÃa aseguran que dos aspectos marcan la diferencia: costo y calidad.
Es que producir en el salar de Atacama, una de sus principales faenas, tiene ventajas comparativas significativas. Las salmueras de este territorio –mezcla de agua y sales minerales- tienen altas concentraciones de litio, a lo que se suma un bajo costo de procesamiento (por la buena distribución de iones) y condiciones de evaporación que les permite operar todo el año. Además, cuentan con una logÃstica que los favorece por la cercanÃa entre las plantas y el puerto de Antofagasta.
Por sus caracterÃsticas, esta faena se ha vuelto visita obligada para inversionistas y clientes de todo el mundo. Sus operarios aseguran que ya no llevan la cuenta de la cantidad de veces que explican los procesos a terceros. Es que llegar a producir cerca de 40 mil toneladas de litio al año tiene su gracia.
En un recorrido por las casi 42 hectáreas del complejo del salar de Atacama pronto es posible observar las complejidades de la operación.
TuberÃas en superficie, torres de energÃa, telecomunicaciones e incluso estaciones meteorológicas montadas sobre acopios de sales, dan cuenta de las agrestes condiciones de la faena que alberga a 3.300 trabajadores directos e indirectos.
Muchos de ellos dedicados a la limpieza de la extensa red de tubos dispuesta para la extracción de la salmuera (más de 4.000 kilómetros, equivalentes a la longitud de todo el paÃs).
Pero, lo que realmente sorprende son las denominadas pozas solares. Un pequeño caribe, de un intenso color calipso, con centenares de piscinas de evaporación de litio y potasio por las cuales la salmuera circula durante nueve a 14 meses. En ese lapso a través de una serie de estudios de predicción de evaporación solar (en función de la radiación, vientos y lluvias) se precipitan los minerales hasta obtener la calidad y pureza esperada. El proceso no es tan simple. Hay prácticamente un ejército de hidrogeólogos dispuestos para todas las operaciones -34 para ser exactos y casi todos extranjeros- e ingenieros quÃmicos, estudiando dÃa a dÃa la geologÃa para la extracción de la salmuera, mientras monitorean las piscinas de manera de mantener bajo control la composición del recurso.
En el mismo recorrido, nos detallan que sólo de esta forma pueden controlar que el producto salga con un 99% de pureza.
Una vez alcanzada esa condición, la solución se traslada en camiones aljibe hacia las plantas de Antofagasta donde se procesa en sendas plantas para obtener el carbonato o el hidróxido de litio, el cotizado “oro blanco†que hoy genera el 60% de los ingresos de la compañÃa controlada indirectamente por Julio Ponce.
SQM sabe que buena parte de su futuro se juega en estas lides, que la demanda se está dando ahora y el salar de Atacama es su fuente principal, al menos hasta que sus nuevos proyectos de Argentina y Australia comiencen a operar.