Más de 400.000 m de perforación para cortinas de inyección y sobre 200.000 m² de pared moldeada, que se utilizan para el control de infiltración en tranques de relaves mineros, embalses y presas, ha ejecutado la empresa Soletanche Bachy en Chile desde su llegada en 1966.
Superando 450 obras realizadas en el territorio nacional, la firma ‒fundada en Francia a principios del siglo XX‒ ha participado como contratista general o de especialidad en las faenas mineras más grandes del paÃs. Asimismo, en proyectos de infraestructura hidráulica, sanitaria, vial, portuaria, inmobiliaria, comercial e industrial.
La compañÃa europea ha estado presente en la construcción de la mayorÃa de las cortinas de inyección de tranques de relaves, una de las técnicas que se utilizan para reducir el flujo de lÃquidos contaminantes hacia el exterior.
Llave en mano
Marcelo Zelada, Gerente de Desarrollo de Soletanche Bachy Chile, señala que como contratista de especialidad, la empresa entrega una solución integral con sistema de llave en mano. “Tomamos la ingenierÃa que ha generado el cliente para diseñar el proyecto de ejecución con la modalidad de construcción y las alternativas más eficientesâ€, asevera.
Sostiene que “hemos hecho tratamientos de impermeabilización en la mayorÃa de los tranques de relave en Chile desarrollando una serie de técnicas y de equipos que luego han sido utilizados en otros proyectos en el mundoâ€.
Zelada explica que el control de infiltración, en el caso de los embalses y las centrales hidráulicas, consiste en bajar la permeabilidad de la fundación de la represa para que no se escape el agua, mientras que en los tranques de relave el objetivo es reducir el flujo de lÃquidos contaminantes.
Impermeabilización
Las técnicas de impermeabilización que se utilizan son, en primer lugar, las cortinas de inyección. “Consisten en inyectar materiales dentro de la roca o el suelo para hacerlo más impermeable, y reducir los vacÃos y rellenar las fisuras. Todo busca reducir la permeabilidad y las filtraciones de agua y lÃquidosâ€, precisa el ejecutivo.
Mientras, dice, las paredes moldeadas, que se utilizan cuando hay espesores de suelo más grandes, donde las inyecciones son poco eficaces, se basan en ejecutar un muro bajo tierra con equipos de gran tonelaje. Para que no se derrumbe la zanja se rellena con un fluido denominado lodo bentonÃtico, lo que permite hacer excavaciones de hasta 70 metros. Este muro excavado se rellena con un material resistente e impermeable, por ejemplo, hormigón, con o sin armadura.
Control de infiltración
Zelada indica que en la mayorÃa de los tranques de relaves Soletanche Bachy ha instalado una zanja de control de infiltraciones, que es una excavación con impermeabilización que se construye aguas abajo. También está la opción de una cortina de inyección, en este caso aguas arriba.
“Y la tercera técnica es el muro drenante, que capta la pluma de infiltraciones de sulfato aguas abajo del tranque, y permite que se canalice a un punto determinado. Entonces, en vez de parar el flujo lo intercepta y lo drena rápidamente a un lugar donde lo pueden bombear y llevar a una planta de tratamientoâ€, afirma.
El ejecutivo destaca que la compañÃa cuenta con un grupo de ingenierÃa de amplia experiencia, apoyado por la oficina regional en México y la casa matriz en Francia. “También disponemos de un taller mecánico capaz de diseñar equipos y adaptarlos a las necesidades de cada proyecto. Incluso con monitoreo en tiempo realâ€, indica.
“Un ejemplo es la Plinto-drill, que trabaja en pendientes de hasta 35 grados, de manera estable y segura para los operarios. El equipo ha sido exportado a otras filiales del grupoâ€, añade Zelada.
